Para que sirven los sueños?

by Daniel Andrés Miranda on 26/12/08 at 7:26 pm

Para que sirven los sueños?

Cuenta una historia que un campesino que realizaba una caminata por la montaña, de pronto se encontró un nido de águilas, al lado del nido se encontraba la mamá águila muerta. El campesino observó el águila y se asomó a su nido, encontrando un huevo en su interior. El agricultor pensó: Si dejo el nido solo, no nacerá el águila, así que me lo llevaré para mi finca para ver si logro salvarlo entre las gallinas.

Efectivamente, el labrador se llevó el huevo cuidadosamente y al llegar a su finca lo colocó en un nido donde una gallina empollaba sus huevos. El lugareño observaba todos los días a la gallina cuidando sus huevos y el campesino se preguntaba si nacería el águila y qué podría pasar cuando naciera. ¿Nacerá esa águila?. ¿Se comerá mis gallinas?, se preguntaba el hombre del campo.

Poco tiempo después observó, con agrado, que todos los huevos dieron lugar a unos pequeños pollitos, incluyendo el pequeño águila. El lugareño estaba feliz con el alumbramiento, aunque conservaba sus temores sobre las relaciones futuras entre los polluelos. Para su sorpresa, el águila se fue criando con los pollitos y repetía, exactamente las conductas de los pollitos. No había diferencias en la conducta del águila, aunque su tamaño resaltaba sobre el resto.

Con el tiempo el águila creció y seguía repitiendo la conducta de las gallinas. El águila se creía gallina, caminaba como gallina, pensaba como gallina y actuaba como gallina, aunque tenía los atributos físicos de una poderosa águila y sus alas le hubieran permitido facilmente emprender el vuelo. Era una gallina, sin diferencia alguna con el resto de gallinas, excepto su tamaño, sus enormes garras y sus magnificas alas.

Pasaba todo el día con las otras gallinas buscando gusanos y escarbando en la basura; hasta que un día vio algo en el cielo que le maravilló, majestuoso, casi sin mover las alas se veia en el cielo una silueta que parecía flotar en el viento. Una de las gallinas jóvenes que estaba cerca le pregunto que hacía mirando el cielo con actitud soñadora, cuando el águila señalo la silueta que se alejaba cada vez más alto, la gallina le contestó, “esa es un águila” la reina de las aves, son orgullosas porque vuelan tan alto como quieren y ningún animal les puede hacer frente. El aguilucho sintió como algo empezaba a arder en su pecho, extendio sus alas y sintió el impulso de alcanzar las nubes, eso nacía en su corazón cuando escucho a la gallina a su lado que le dijo, tienes que ser realista, no te puedes pasar la vida mirando para arriba y tratando de alcanzar imposibles, además si no te apuras se van a acabar los gusanos acabamos de encontrar.
Rápidamente el águila bajo la cabeza y corrió tras la gallina con la esperanza de que aun quedaran gusanos.

Cuenta el granjero que el águila murió de vieja en el gallinero, aunque a veces cuando estaba sola se la veía con la mirada perdida en las nubes como si buscara algo que se le perdió.

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Tener sueños y creer que podemos realizarlos es el primer paso para poder alcanzar nuestras metas. Aunque veamos por todos lados que nos dicen que solo servimos para escarbar la tierra y comer gusanos, debemos buscar dentro nuestro eso objetivo para el que fuimos creados, “nuestro propósito”, somos seres únicos con una conjunción irrepetible de experiencias, anhelos y carácter, ¡estamos diseñados buscar nuestro propósito y alcanzarlo!

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Este es un cuento anónimo norteamericano, adaptado por Daniel Miranda

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